Miércoles, 15 Noviembre 2017 00:00

Colapso del transporte público lleva a guayaneses a trancar una avenida para poder montarse en un autobús

 
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La Guardia Nacional y la Policía del estado Bolívar intentaban controlar el orden de los pasajeros al momento de la llegada de un autobús La Guardia Nacional y la Policía del estado Bolívar intentaban controlar el orden de los pasajeros al momento de la llegada de un autobús Foto William Urdaneta

La precarización del servicio de transporte público sigue su senda cuesta abajo. Prueba de ello fue la situación que padecieron los usuarios de la parada de la Casa de la Mujer, en San Félix, quienes tuvieron que cerrar la avenida Guayana para obligar a un bus oficial articulado a cargar pasajeros en la estación. El vehículo intentaba ir directo a otras paradas, también abarrotadas de ciudadanos a la espera, para evitar las protestas que normalmente se dan en ese punto. La guagua, en definitiva, sigue yendo en reversa.

@OrianaFaoro

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La escasez de transporte público se ha agudizado en los últimos meses en el municipio Caroní y la flota de la Gobernación de Bolívar no es inmune: cada vez son más frecuentes las protestas en las paradas operativas del sistema de Bus de Tránsito Rápido (BTR) por falta de autobuses articulados.

Esta escena se repitió este martes en la parada de la Casa de la Mujer, a las 7:00 de la mañana. Los usuarios, que tenían más de una hora esperando por abordar el primer autobús BTR de Transbolívar, decidieron pararse en plena avenida Guayana a protestar y detener una unidad articulada vacía, que pretendía cargar usuarios más adelante.

Era el cuarto autobús que les pasaba por el lado sin atender la estación. “La razón que nos daban es que había pasajeros en otras paradas, pero nosotros también tenemos necesidad de movernos… por eso salimos a la calle para agarrar el autobús”, contó Luis Forti, pasajero que participó de la protesta.

El pasajero hablaba de la medida tomada por Transbolívar para frenar la oleada de reclamos que tenían lugar a la altura de Campo Rojo y la redoma adyacente a la sede del 1-7-1, en la avenida Guayana, en las que los usuarios paralizaban los autobuses en rechazo a que llegaran llenos desde la Casa de la Mujer.

Las colas se repitieron en todas las paradas del BTR. Todas eran custodiadas por funcionarios de la Policía del estado Bolívar (PEB) y la Guardia Nacional (GN). Pero en la estación de la Casa de la Mujer, la presencia de los funcionarios no evitó que el descontento de los pasajeros tomara la calle.

Forti tenía, al menos, 100 pasajeros por delante en la cola. “Tengo que entrar a las 8:00 de la mañana a mi trabajo, pero ya sé que mi jefe me va a descontar el día. Tengo una hora y 40 minutos parado aquí, esperando, pero ya es imposible que llegue a tiempo”, lamentó cuando eran las 7:40 de la mañana.  En ese momento paró la siguiente unidad, sin necesidad de que hubiera protesta, 40 minutos después.

La realidad es muy distinta a la prometida en 2015 por el entonces presidente de Transbolívar, Julio Almeida, cuando anunció que con el sistema BTR, la espera entre cada bus articulado sería de cinco minutos.

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Usuarios aseguran que desde hace tres meses disminuyó la circulación de los buses BTR. La espera de 20 minutos se transformó en casi dos horas
 

Hasta hace unos tres meses, le era suficiente con estar a las 6:00 de la mañana en la Casa de la Mujer para llegar a las 8:00 a su trabajo, en un negocio ubicado en la avenida Guarapiche, en Unare.

Las filas de pasajeros minan las paradas operativas del BTR Batalla de San Félix por el ahorro que representan. El pasaje en estas unidades cuesta 200 bolívares y se cancela exclusivamente a través de tarjetas prepagadas. El transporte público ordinario cuesta 300 bolívares, y es exclusivamente en efectivo.

“Mi jefe no me descuenta el día porque sabe que hay un problema con el transporte. Yo antes llegaba a tiempo al trabajo”, expresó Eduard Benítez, desde la misma cola de pasajeros en la Casa de la Mujer. “Antes no pasaba más de 20 minutos en esta cola… hoy llevo más de una hora”.

La respuesta que dan los conductores de Transbolívar por el mal servicio prestado es que faltan choferes para que puedan circular con mayor frecuencia los autobuses. “Dicen que no les pagan lo que es y por eso falta personal”, aseguró Eduard Benítez.

Correo del Caroní intentó establecer contacto con algún vocero autorizado de Transbolívar para conocer las causas de la falta de unidades en circulación, pero no hubo respuesta del departamento de prensa.

Pocos autobuses, altos precios

El presidente de la Cámara de Transporte del municipio Caroní, Santiago Belo, advirtió el mes pasado que la escasez y alto costo de los repuestos vehiculares han reducido en 60% la cantidad de autobuses privados, subsidiados por la Alcaldía de Caroní, y sujetos a la tarifa fijada por la municipalidad. La falta de estas unidades acrecienta la demanda de los BTR.

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“Tomen fotos, para que vean lo que pasa el pueblo”, gritó una usuaria desde el andén, claramente insuficiente para dar techo a la gran cantidad de pasajeros
 

En los últimos consejos consultivos de transporte de agosto, en los que quedó fijado el pasaje a 300 bolívares, el presidente de la Confederación Bolivariana de Transportistas del estado Bolívar, José Betella, afirmó que la estructura de costos de los choferes resultaba en un costo de boleto de 1.000 bolívares, pero accedieron al precio inferior a la espera que se reactivaran los créditos municipales para reflotar las líneas microbuses.

Esto no ha ocurrido, y mientras el pasaje oficial sigue en 300 bolívares, los transportistas lo cobran hasta en más de mil. “En transporte normal, de aquí a Unare se van fácil 3.000 bolívares en dos autobuses. Uno hasta Alta Vista y otro hasta la Guarapiche… y a un taxi no le quiero ni preguntar. No podría pagarlo”. Un taxi de la Casa de la Mujer a Unare podría costar más de 50 mil bolívares.

“Queremos que pasen más autobuses. Tomen bastantes fotos, para que vean lo que pasa el pueblo”, gritó una señora próxima a montarse en el BTR que llegó a la parada a las 8:00 de la mañana, mientras avanzaba en la cola que era organizada por al menos cuatro funcionarios de la GNB y la PEB. Ciudad Guayana necesita más transporte público.

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